La caída de la convertibilidad y el nuevo tipo de cambio hizo que la Argentina empezara a ser parte de una escena mundial muy diferente a la que estábamos acostumbrados a ver, convirtiéndose para el exterior en un país mucho mas competitivo y para el interior en una combinación de bajos ingresos, más desempleo y casi cinco millones de personas más en situación de pobreza.
Fue así como en el 2004 se generó un 56% menos de empleo que en el 2003, en el 2005 No se exhibían cambios sustanciales en la calidad del empleo y la proporción entre empleo en blanco e informalidad siguió siendo mitad y mitad.
El nuevo empleo registrado que se generó, supuso salarios más bajos que el promedio vigente en los sueldos en blanco y en consecuencia el 50% de la población argentina se convirtió en pobre y la mitad de estos resultaron menores a 18 años.
El volverse más competitiva internamente significaba productos más caros y mano de obra más barata para el resto del mundo, por lo que Argentina fue un lugar propicio para que multinacionales dedicadas al rubro de telemarketing (compañías de Call Centers) se instalaron y generaron empleo para este sector de adolescentes (a partir de 18 años) fundamentalmente.
Los Call Centers se transformaron en Argentina y el mundo en una fuente de trabajo muy importante, son casi 1 millón de trabajadores vinculados a esta actividad sólo en nuestro país, Chile, México, Paraguay y Uruguay, y en Córdoba es la principal fuente de trabajo para jóvenes estudiantes, quienes tienen sus primeras experiencias laborales en este rubro.
En este contexto global, la Argentina y otros países, no solo el rubro, las ganancias y la mano de obra barata son un común denominador, también los son las afecciones a la salud a las que están expuestos quienes trabajan como teleoperadores en Call Centers, la falta de remuneración acorde al riesgo que presenta el desarrollo de esta actividad y la ausencia de una legislación que cuide a las personas como tales.